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2008-04-02

Reseña: Lost World, Una Historia Trágica

"Sin embargo, después de la guerra, la industria de los libros de manga se posicionó claramente en vistas a agradar a los niños, así que tuve que cambiar el diseño del héroe y convertirlo en un niño". Osamu Tezuka (1)

Por Enrique Climente

Lost World es la aventura de unos intrépidos exploradores en busca de unas extrañas piedras en el misterioso planeta Mamango. Destinada a un público infantil, esta obra de Osamu Tezuka es un cuento trágico donde historia, narración gráfica y estilo visual crean un contrapunto perturbador.

Osamu Tezuka, la posguerra y el nacimiento del manga

Osamu Tezuka (Japón, 1928-1989), “Padre del Manga”, fue un autor que marcó un antes y después en la historia del cómic. Su aportación narrativa, gráfica, visual y comercial sentó las bases del manga. Realizó más de 600 obras entre las que destacan: Shintakarashima (La nueva isla del tesoro), Lost World, Next World, Tetsuwan Atom (Astro Boy), Jungle Taitei (El emperador de la jungla), Ribon No Kishi (La princesa caballero), Fénix, Buda, Black Jack y Adolf.

Lost World (1948) es hija de la posguerra, una época en la que Japón, a raíz de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, estaba bajo la ocupación norteamericana, habiendo perdido su soberanía y sus territorios en el extranjero. Pero Lost World también es hija del éxito que significó Shin-Takarajima (La nueva isla del tesoro, 1947), una obra que vendió más de 400.000 copias, que lo cambió todo. ¡Empezó una nueva era!

Las heridas de la Segunda Guerra Mundial fueron devastadoras con los cómics de la época y aunque es cuestionable si esas penurias fueron las causantes del nacimiento del manga, lo que ahora parece evidente es que era un momento clave para una renovación total. Hay que tener en cuenta que la evolución de esos “primeros” mangas fue más lenta que la tendencia mundial del cómic.

En aquellos tiempos en los que el manga no dejaba de ser una industria pensada principalmente para los niños, un jovencísimo Tezuka buscaba la manera de poder trasladar las sensaciones que le transmitía las películas de Hollywood a los cómics. No hay que olvidar que la influencia más notable del manga fueron los largometrajes norteamericanos de la época que fascinaron a Tezuka. Así que al no tener cabida en ningún medio de Tokio, las posibilidades que le ofrecían los editores de Osaka y sus “libros rojos” (impresos en papel de baja calidad en blanco y negro) parecía la única solución posible, y así fué.

Lost World marcó principalmente el inicio de las obras de ciencia-ficción de Tezuka y la continuación de un estilo que contribuiría a la aparición del manga tal y como hoy lo conocemos, pero también su característico mensaje esperanzador tan común en sus trabajos.

Historia, narración gráfica y estilo visual: Contrapunto perturbador de un cuento trágico.

La llegada a la Tierra de un extraño planeta llamado Mamango es el punto de partida de una trepidante aventura de un grupo de exploradores capitaneados por el Doctor Shikishima y el gran detective Shunsaku Ban en su intento de descubrir el secreto de unas extrañas piedras. Un viaje lleno de emoción que marcará el destino de la humanidad.

En la edición que publicó Ediciones Glénat en 2007 se incluye un epílogo donde Tezuka recuerda los orígenes y precedentes de Lost World. Sin duda, un dato importante para conocer bien esta historia es que en su origen tenía tintes de gekiga y que no era tan infantil como la que actualmente conocemos. Es curioso que un entendido como Paul Gravett, autor del libro Manga La era del nuevo Cómic, pretenda reforzar esa “condición infantil” de muchas de sus historias definiendo a Tezuka como “El padre de familia cuentacuentos”. Pero, ¿es verdaderamente un “cuento” Lost World? De lo que no hay duda es que es una obra trágica, dura y violenta. De hecho, como los propios cuentos.

Así pues, por un lado tenemos una “joven”, buena y trágica historia de ciencia-ficción destinada a un público infantil, y por otro lado nos encontramos una narración revolucionaria influenciada por el cine. La aportación de Tezuka en esta obra consistió en ir consolidando una serie de técnicas propias de la narración cinematográfica (“nuevos encuadres”, la gran utilización del fuera de campo, “zooms”, etc.) y narrar la historia cambiando el punto de vista inicialmente propuesto. Así que, en algunos momentos, la historia se desarrolla según el punto de vista de otros personajes: bajo la mirada del Doctor Shikishima, del detective Shunsaku Ban e incluso de los malvados. ¡Toda una auténtica revolución para la época!

Si a todo esto le añadimos la magistral utilización de las onomatopeyas, técnicas de dibujo para lograr la idea de movimiento (como las líneas cinéticas) y para la integración de los personajes en la viñetas en los momentos de acción (como la “deformación” de los personajes), y una buena dosis de emoción, obtendremos un referente en la historia de los cómics.

Por último, es obligado destacar el estilo visual de Tezuka, tremendamente amigable, incluso caricaturesco ya que su dibujo se caracteriza por la combinación de círculos. Gracias a esta técnica, influenciada por Walt Disney, se enfatiza en el aspecto amable de los personajes y el lector crea un vínculo determinado con ellos y con la historia, inicialmente naif e infantil.

La unión de historia, narración gráfica y estilo visual provoca un contrapunto perturbador realmente impactante e inquietante.

La edición

La edición de Ediciones Glénat es en un tomo único de 248 páginas con sobrecubiertas a color que incluye un texto en forma de epílogo de Osamu Tezuka. En este breve escrito final, se aportan datos muy interesantes entre los que cabe mencionar dos curiosidades. La primera es que Tezuka no sabía que la palabra Lost se escribía con L ya que el japonés no hace distinción entre la letra R y la L. Así que, en aquella época en la primera versión de la obra, ésta se titulaba Rost World. La segunda curiosidad es que el propio Leiji Matsumoto pensaba que Tezuka eran en realidad dos dibujantes debido a que como Lost World se editó en dos partes se encargó cada una a un “planchista” distinto.

Se agradece que Ediciones Glénat apueste por los clásicos manga. El hecho de poder disfrutar en castellano de esta maravilla es formidable pero, por otro lado, se echa de menos una edición que incluya ilustraciones originales de la época y una buena introducción a la obra y su contexto histórico.

Lo mejor: El poder recuperar un clásico de la ciencia-ficción inmortal y el sabor de boca que deja el contrapunto entre el dibujo amable de Tezuka y la trágica historia y como se cuenta. Toda una delicia para los amantes de los cómics y una obra de referencia para los aficionados al manga.

Lo peor: Irónicamente, el estilo visual. El dibujo de Tezuka puede generar un rechazo inicial para aquellos que desconozcan su obra.

Ficha Técnica
Título: Lost World
Título Original: Lost World
Guión: Osamu Tezuka
Dibujo: Osamu Tezuka
Editorial Japonesa: Kodansha
Editorial Española: Ed. Glénat
Precio: 8,95 €
Colección: Colección Osamu Tezuka
Formato Tomo: C6 (110x175)
Nº de Tomos en Japonés: 1
Nº de Tomos en Castellano: 1

Notas: (1) Lost World. Osamu Tezuka. Ediciones Glénat. Barcelona, 2007.

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