2008-12-11

Reseña: El Hijo del Diablo

Enfrentarse a una nueva obra del aclamado autor de manga de terror Hideshi Hino puede resultar todo un reto, sobre todo para alguien que quiera aproximarse a él con una visión mínimamente analítica, e incluso crítica. El género del manga de terror, en esto creo que estamos todos de acuerdo, no sería lo mismo sin la presencia de tan importante figura, aunque después de haber leído todos los tomos publicados por La Cúpula (parece que la editorial realmente ha tomado a Hino como referente en su línea editorial), la sorpresa llega cuando, de pronto, descubrimos que la nueva apuesta del autor, El Hijo del Diablo, es una vuelta de tuerca sobre los sempiternos clichés con los que el autor siempre firma sus obras.

Esto, aún sin pretender caer en juicios de calidad, no deja de parecer una observación ponzoñosa en detrimento de la valía del insigne creador. Pero ni mucho menos la intención es esa: la obra sigue participando de la genialidad y el buen hacer de Hino, quien, como si del Edgar Allan Poe del cómic japonés se tratara, inunda de pesadillas nuestra imaginación utilizando los recursos que tanto agradan a sus seguidores. Recursos que, en el fondo, siguen siendo los mismos que siempre, pero... ¿Qué importa eso, cuando hablamos de un autor como Hino?

La verdad es que la obra, al principio, extraña al lector aficionado que se acerca a ella por vez primera, aún conociendo obras previas del autor. Frente a otras obras del mismo autor como Panorama Infernal, reseñada también en el blog por nuestro querido Enrique Climente, La Serpiente Roja o El Niño Gusano, la obra que hoy nos ocupa adolece de cierta convencionalidad (quizás sólo aparente) de planteamiento, ante todo al principio del volumen, frente a otras obras mucho más personales, como las ya mencionadas.

La aparición de personajes extraídos de las tradiciones universales del horror y lo fantástico, como son las brujas, los licántropos (más conocidos como hombres lobo) o el vampirismo, quizás, en parte, tengan algo que ver con esta aparente convencionalidad.

La cuestión es que, a medida que el tomo avanza, vemos que la cosa mejora, y volvemos a tener ante nuestros ojos al Hino de siempre, aquél enfermizo Hino que nos provoca y nos perturba.

Síntesis argumental

El Hijo del Diablo retoma los viejos traumas de Hino, sobre todo aquellos que hacen referencia a la familia. Para Hino (seguro que a muchos nos pasa lo mismo), la familia parece la fuente de todo mal, cosa a la que el título de este volumen parece hacer referencia explícita, y que los que conocen mínimamente la biografía del autor pueden corroborar.

En este caso, la familia Emma, protagonistas de la historia, sufrirán las desgracias provocadas por la muerte del pequeño de la casa, un vástago único y favorito que muere violentamente a causa de un trágico accidente. El padre, Rasetsu Emma, es un eminente cirujano que pierde todo atisbo de lucidez al ver morir a su hijo. En el velatorio del niño, cederá a la tentación de devolver a la vida a su hijo mediante cualquier medio a su alcance, tentación que vendrá en forma de un remedio mágico (magia negra, por supuesto) por parte de una vieja bruja.

Y, cómo no, a partir de ahí las cosas se complican de mala manera. El hijo resucita, sí, pero en forma de un espantoso hombre-bestia que necesita verter sangre ajena para recuperar la humanidad y la consciencia. La policía pronto empieza a rondar la casa de los Emma (en un atisbo de inspiración, apodada Castillo Inferno por el autor), y los crímenes son cada vez más y más cruentos.

La madre enloquece (en las obras de Hino parece que siempre alguna mujer deba de enloquecer...) y el padre busca, desesperado, la manera de erradicar la maldición que corroe a su hijo. Pero el vertiginoso remolino dramático llega a su culmen, y la desgracia alcanza su punto climático hacia la mitad del tomo, después de que el autor parece haber revisitado todos los clichés de la tradición fantástica, incluyendo al Doctor Frankenstein, o al fabuloso relato del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde.

Pero, para sorpresa nuestra, el fénix resurge de sus propias cenizas, y un nuevo relato se presenta ante nuestros ojos cuando la maldición de los Emma toma forma corpórea y se dedica a vagar por el mundo. Esta parte del volumen sí tiene más que ver con el Hino que todos conocemos: un Hino sublime, con una imaginería muy personal, de la que, por supuesto, disfrutaremos en buena medida.

Lástima que el clímax de la obra aparezca en un estadio tan temprano de la misma, puesto que esta segunda parte, pese a contar con momentos bastante controvertidos, se presenta mucho más pausada -quizás poética, dado que la imaginería fantástica japonesa también hace gala de su presencia en ella-. Y, lamentablemente, sin ninguna catarsis que iguale o supere en calibre a la ya vista hacia la mitad del volumen.

En resumen, parece que el final se difumine en un posible continuará, dejando bastante confundido al lector, que seguramente espera una conclusión que cercene la historia de una vez por todas, una historia que, sin duda, parece no acabar nunca. Aunque es posible que justo ésa fuera la intención del autor, conociendo la maestría con la que Hino maneja sus esotéricos y surrealistas argumentos.

Dibujo

Los que conozcan un poco la obra de Hino sabrán de su gusto por lo escabroso y desagradable, aunque todo dentro de un entorno grotescamente caricaturesco, que seguramente conmociona aún más al lector. Las salvajadas y afrentas que pondrá el autor en escena, sin duda, están al nivel de lo visto en otras obras de Hino, aunque es posible que, en algún momento del presente cómic, el autor se supere a sí mismo.

El gusto por la crueldad, y lo sanguinario de algunas escenas harán que los lectores se acerquen a la obra con el corazón contraído, aunque los seguidores del autor, sin duda, sabrán apreciar la calidad y grandeza de su estilo.

Los trazos burdos y caricaturescos se unen, en ocasiones, con algunas viñetas mucho más detalladas, en las que el autor demuestra su maestría creativa. No obstante, lo más destacable del autor parece ser su capacidad de recrear ambientes y sensaciones mediante el dibujo, dejándonos tras la lectura del volumen con una insolubridad de ánimo que pocos autores consiguen transmitir.

El autor

Hideshi Hino nació en Manchuria en el año 1946, y está considerado como uno de los autores de manga de terror más importantes. Sus obras vienen fuertemente influenciadas por sus propias vivencias durante la infancia y juventud. Una familia exiliada después de la Segunda Guerra Mundial e importantes relaciones con la mafia yakuza japonesa marcaron la infancia de un autor que, sin duda, saca lo peor del ser humano en cada una de sus obras.

Aunque, sin duda, se ven atisbos de sentimientos nobles en sus personajes más demoníacos, el escenario que da trasfondo a todas sus obras (más de cuatrocientas en total, de las cuales nos han llegado sólo unas pocas) es de horror, odio, crueldad y podredumbre emocional, todo ello, muy a nuestro pesar, sacado de la humanidad misma...


La edición

De nuevo, Ediciones La Cúpula vuelve a sorprendernos con una excelente edición de uno de sus autores más emblemáticos. La edición sigue los cánones establecidos por la colección Manga Terror, en la cual ya han sido editadas varias obras de Hino. Sin duda, un volumen de portabilidad cómoda, muy manejable y resistente, con una calidad de impresión y encuadernación muy notables, que aguantará sin problemas las sucesivas relecturas que queramos hacer de él.

Lo mejor: Es una obra de Hideshi Hino, imprescindible para todos los seguidores del genial autor.

Lo peor:
En este caso, nos encontramos con una obra extraña en su planteamiento, que puede no cubrir las expectativas de los que hayan disfrutado ya de otras obras del autor.


Ficha Técnica
Guión: Hideshi Hino
Dibujo: Hideshi Hino
Editorial Japonesa: -
Editorial Española: Ediciones La Cúpula
Colección: Manga Terror
Formato Tomo: B6 (125x176)
Nº de Tomos en Japonés: 1
Nº de Tomos en Castellano: 1


Enlaces:
El Hijo del Diablo en la web de La Cúpula

1 comentario:

Dorianne dijo...

Pues yo coincido en lo malo, que el hilo argumental no acabó de gustarme. Además, el niño me da penita T.T a ver porqué tiene que ir al infierno!!!! Ahora en serio, me gustan más otras obras de este autor.

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