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2009-04-21

Reseña: Astral Project

Los viajes astrales son uno de los elementos más característicos de la cultura esotérica y espiritual, tanto en oriente como en occidente. Estos sueños lúcidos, como también se los conoce, nos hablan de la capacidad del ser humano para desdoblarse en cuerpo y alma, o cuerpo y espíritu: la esencia espiritual de la persona se separa del cuerpo material o físico y, de esta manera, es capaz de trasladarse a grandes distancias o, simplemente, observar a la persona desde fuera de sí misma. Asociados a prácticas religiosas orientales como el budismo o el hinduismo desde hace siglos, los viajes astrales se asocian a prácticas de meditación o estados alterados de la conciencia, inducidos por medios externos como drogas o estados de shock, muchas veces creados por vivencias cercanas a la muerte.

Por Pau Damian

Precisamente de los viajes astrales nos habla la nueva propuesta de Planeta DeAgostini, una obra firmada por el dibujante Syuji Tayeka y el guionista Marginal (seudónimo de Garon Tsuchiya, responsable también del magistral manga Old Boy), en la cual la fantasía y el misterio se combinan para crear una obra completa y cautivadora como pocas. Astral Project nos relata la historia de Masahiko, un joven que un buen día descubre que su hermana ha muerto en extrañas circunstancias, gracias a la llamada telefónica de una amiga de ésta. Masahiko decide volver a su pueblo natal para asistir al funeral y, de paso, pasar por casa de sus padres para recoger un recuerdo de su hermana muerta. Una vez en la casa familiar, decide, siguiendo un impulso momentáneo, coger como recuerdo un extraño CD que encontrará en la habitación de ella, presuntamente el último que escuchara antes de morir.

De vuelta a Tokio, Masahiko escucha el CD y descubre, para su asombro, que la música que en él se encuentra le induce a un estado en el que su espíritu se separa de su cuerpo. Aterrado ante la nueva experiencia, al principio no se atreve a separarse demasiado de éste, pero pronto decidirá comenzar a experimentar con la nueva situación, alejándose más y más de su cuerpo hasta sobrevolar toda la ciudad. Estas experiencias le llevarán a preguntarse acerca de la extraña muerte de su hermana: ¿y si murió por no poder volver a unir su espíritu con su cuerpo? Así, comenzará una intensa búsqueda tanto en el plano espiritual como en el material en busca de respuestas, las cuales le llevarán a conocer algunos detalles sobre la música que se escucha en el misterioso CD, por lo visto obra de un magnífico saxofonista de jazz llamado Robert Ayler (músico que, por otro lado, existió realmente), así como a encontrarse con diversas entidades espirituales, quienes le acercarán paulatinamente a la verdad sobre todo el asunto.

La historia se nos cuenta con un tono pausado y tranquilo, aunque en ningún momento abandona la tensión narrativa gracias a los enigmas que, poco a poco, surgen durante la búsqueda de respuestas por parte del protagonista. La situación del protagonista, por otro lado, es bastante poco convencional: Masahiko es un joven apuesto e inteligente que, en principio, parece tener todo lo necesario para triunfar en la vida, aunque por otro lado adolece de una frialdad e inexpresividad recalcitrantes. Trabaja para unos mafiosos como chófer de prostitutas de lujo, y vive en una pasmosa soledad. Su relación con su familia ha sido prácticamente inexistente desde hace varios años, y únicamente ha recuperado el contacto con ellos a raíz de la muerte de su hermana. Por lo que la historia parece querer relatarnos, los viajes astrales acabarán por ser una huida de todo lo que le rodea, una vía de escape en la cual poder sentirse realmente libre.

La búsqueda de una explicación plausible al enigma del fallecimiento de su hermana llevará a Masahiko a conocer a otras personas que habitan circunstancialmente el plano espiritual, gracias a los viajes astrales. Cada uno tiene sus motivaciones y su método para conseguirlo, y algunos parecerán incluso dispuestos a ayudar a Masahiko, aunque no todos de forma gratuita y desinteresada. Por otro lado, no sólo encontrará espíritus humanos en sus viajes: el plano astral está habitado por otras entidades extrañas y monstruosas, las cuales, por otro lado, le aclararán un poco más las cosas acerca de los misterios del desdoblamiento espiritual. Finalmente, a estos enigmas se les sumarán la controversia acerca del extraño CD de Robert Ayler: gracias a sus contactos en el mundo de la prostitución, Masahiko indagará en el mundo del saxofonista y su música, lo que aportará una faceta musical y melómana al argumento que, por otro lado, aderezará la obra con un cierto tinte de verosimilitud.

Diseño y dibujo

El dibujo de Astral Project, obra del ilustrador Syuji Takeya, si bien al principio puede disgustarnos por un trazo aparentemente tosco y burdo, a medida que avancemos en la obra nos sorprenderá por su variedad de estilos en el transcurso de la historia, cada uno de ellos adaptado a las diferentes situaciones de los que el argumento hará gala. Por otro lado, cabe resaltar el uso de las texturas y tramas en el diseño de las viñetas, utilizando grandes contrastes y claroscuros en función de la expresividad del dibujo. Los primeros planos de los personajes nos mostrarán un amplio catálogo de expresiones, denotando la maestría del autor en este sentido, y se hará patente la inclusión de largos momentos de tensión y silencio en el desarrollo de las escenas, silencio que, por otra parte, imbuirá a las mismas de una fuerte carga emotiva.

Marginal, el guionista

Garon Tsuchiya, también conocido con los seudónimos de Caribu Marley o Marginal, nació en 1947 en Tokio y comenzó su carrera como guionista de manga en 1979. Hacia 1986 firmaba ya dos de sus mejores obras, junto a Akyo Makata: Ahomansu y Meisouou Boodaa. Ha colaborado, además, en diversos mangas como Takopon o el magnífico Oldboy, en colaboración con el dibujante Nobuaki Minegishi, del cual se hiciera una versión fílmica en el año 2003 de la mano del director coreano Park Chan-Wook.

La edición

Planeta DeAgostini nos ofrece una edición bastante correcta, aunque podría achacársele un tinte bastante oscuro, en general, seguramente debido al tipo y la calidad del papel. Pese a todo, el precio del volumen es más que correcto, con una calidad de encuadernación ciertamente notable, por lo que la calidad de la impresión acaba por convertirse en un mal menor.

Lo mejor: La absorbente y enigmática historia de este manga mete de lleno al lector en un mundo a medio camino entre la realidad y la ficción, aderezado con la presencia de uno de los grandes desconocidos del jazz: Robert Ayler.

Lo peor: Es una lástima que la edición tenga tonalidades tan oscuras en su impresión, ya que éstas deslucen un poco el excelente trabajo del dibujante.

Ficha Técnica:
Título: Astral Project
Título Original: Astral Project
Dibujo: Syuji Takeya
Guión: Marginal (Garon Tsuchiya)
Editorial japonesa: Enterbrain
Editorial española: Planeta DeAgostini
Formato: Rústica con sobrecubierta
Tamaño: 18 x 13 cm
Páginas: 232 B/N
P.V.P: 6,95 €
Nº de tomos en Japón: 4
Nº de tomos en España: 4

4 comentarios:

Dorianne dijo...

Pues mira, me la compraré, me gusta el dibujo y el tema, que estas cosas me encantan (mi ver cuarto milenio siempreee)
Lo que me jode, hablando claro, es la mierda de edición de planeta, será más barato, pero la calidad de impresión y el papel son horribles y ya veremos a la larga como se desintegran.

KillBoss dijo...

Llevo leídos los tres primeros tomos y me parece una obra muy interesante, aunque en el tercero el argumento se en revesa demasiado y pierde un poco el norte xD, haber si cuando tenga un hueco me hago con el cuarto xD.

Cho Hakkai dijo...

Tiene muy buena pinta, la verdad. Y con sólo 4 tomos me entran ganas de hacerme con la serie, lo malo es que tengo demasiadas compras pendientes...

Saludos!!

Jesús dijo...

Esta serie se resume en una palabra: RARA. XD
La verdad es que la historia está bien, y el dibujo es muy bueno... pero a partir del tomo 3... tiene partes que no entendí muy bien.
Pero bueno, es una serie cortita y la verdad que merece la pena, por lo menos leerla.

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