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2009-04-28

Reseña: Kwaidan

“No llores mi amor … Te prometo que algún día se arreglará”. Kwaidan toma como referencia una de las premisas paradigmáticas de la mitología japonesa, para emerger como una entretenida obra que conserva el aroma de los relatos clásicos atemporales. Jung y Lee-Yun nos presentan, mediante un dibujo excelente y un magnífico tratamiento del color, una historia repleta de quimeras y maldiciones sobre el perdón y el significado de la verdadera belleza: amar. Planeta DeAgostini Cómics nos ofrece, dentro de su colección Especial BD, una correctísima edición de una obra que bebe directamente de la evolución del estilo narrativo de la historieta belga.

Por Quique C. 'Black&White'.

¡Venid a mí, hermosos Kwaidans!

El conjunto de mitos del pueblo japonés vive rodeado de la pura esencia de la tragedia. Tanto los relatos fundacionales como los más modernos, herederos de la cultura popular, muestran obvios rasgos comunes con la religión sintoísta, que impregna cada leyenda con la creencia de que en la naturaleza habitan espíritus y dioses. Así pues, no es de extrañar que existan leyendas alrededor de montañas, ríos o bosques que esconden terribles secretos y tristes destinos. Ése es el punto de partida de Jung y Lee-Yun para desarrollar una composición propia ambientada entre los siglos XII y XIV en el norte de Japón.

En el castillo del clan Okada, la envidiosa dama Akane, para conseguir el amor del apuesto Nanko, desfigura a su bella hermana Orin que, después de dejarse dominar por su terrible desdicha, decide suicidarse en el lago próximo a la fortificación familiar. Su amado Nanko, al conocer la horrible noticia, no duda en seguir idéntica suerte: “¡¡Puesto que te has marchado hacia las tinieblas, te seguiré!!”. Lo planeado por la malvada Akane se derrumba y, además, su castillo sucumbe ante el enemigo. Sin el respaldo de nadie, deambula por el lago hasta que descubre el secreto que éste guarda. Así pues, Akane, convertida en ama y señora de El Lago de las Almas Perdidas, mantiene prisionera a su hermana y a un regimiento de infelices espíritus atrapados por el poder de la ilusión y sin la más mínima esperanza de partir hacia el más allá. Irónicamente, la facultad mágica del agua es obra de los designios de los dioses, que exigen que el alma de Orin vague en ese maldito lugar por haber cometido la terrible ofensa de quitarse la vida.

Doscientos años después, en un drástico intento de huir de su destino, Orin burla la vigilancia de su hermana y busca la forma de volver a la vida: “Perseguida por el tiempo, buscaba el pequeño ser en quien poder renacer…”. Sin embargo, justo antes de poder alcanzar su objetivo, el teniente de la dama Akane, frustra su desesperado anhelo. Aunque no completamente, ya que algo de la esencia de Orin revive en la pequeña Setsuko, una niña con el rostro deformado. Con el tiempo, una fuerte necesidad inexplicable le obligará a dirigirse junto con el ciego Seminaru al milagroso y prohibido lago Amada.

Kamis, conjuros, fantasmas, malos espíritus, textos sagrados, almas perdidas y bonzos: constantes y evidentes referentes de la cultura japonesa están presentes en un cómic que se sirve de ese universo para reflexionar sobre el perdón y la auténtica esencia de la belleza: no dejar nunca de amar. El poder del amor como auténtica liberación para unos personajes prisioneros de su vanidad y condenados a afrontar su destino. Un destino que el lector rápidamente se imaginará, ya que resulta bastante previsible.

Una BD, que bebe de la tradición cultural japonesa, escrito por un coreano nacionalizado belga

Jung Sik Jun fue adoptado a la tierna edad de 6 años por una familia belga, con lo que su trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente en Europa. No estamos ante un mangaka, ya que su entorno y su formación, cursó Humanidades en el Ateneo Real Rixensart e Ilustración en la Academia de Bellas Artes de Bruselas, lo enmarcan dentro de la tradición de la Bande Dessinée: las historietas creadas en Francia y Bélgica.

El estilo de Jung, su dibujo es soberbio y rico en detalles, es propio de las “tiras dibujadas” que cualquier amante del cómic podría tener en su estantería. El ritmo narrativo, la presencia de color, la disposición de las viñetas y recursos gráficos varios (como la discreta presencia de onomatopeyas) lo evidencian. La planificación es más propia de producciones europeas, como se puede apreciar en la combinación del tamaño y del “encuadre” de las viñetas. De esta forma, Jung se aleja completamente del manga (o de las características más evidentes y comunes del manga).

Hay dos puntos sustanciales a destacar en Kwaidan. En primer lugar, la capacidad de Jung a la hora de dotar a cada secuencia del dinamismo adecuado: dibujando espectaculares viñetas a media página en los momentos de presentación de personajes, lugares o situaciones concretas (especialmente inquietante es la viñeta que muestra una habitación castigada por el paso del tiempo del tétrico castillo de la dama Akane que introduce la aparición de los fantasmas) o alternando primeros planos, planos medios, planos detalle, etc. de diferentes proporciones para acentuar un montaje más enérgico, intensificar la velocidad de lectura y conseguir una sensación concreta (terror, intriga, suspense …) en cada secuencia.

El otro aspecto de obligada mención es el apropiado tratamiento del color. Jung otorga a cada momento y lugar el predominio de un color concreto. El rojo es el auténtico protagonista al inicio de la historia, reforzando la idea de tragedia teñida de sangre. El azul grisáceo combinado con tenues tonalidades verdosas reina en la noche y en los lugares malditos (como el propio lago, por ejemplo), reforzando su condición de espacios fríos y fantasmagóricos, de frontera entre lo vivo y lo muerto. Los suaves tonos rojizos y marrones nos revelan un mundo imaginario e irreal en el que se ven atrapados, momentáneamente, Setsuko y Seminaru en su accidentado viaje al lago Amada. En definitiva, toda una lección de coherencia entre lo que se cuenta y cómo se plasma.

La Edición

Planeta DeAgostini Comics nos ofrece, dentro de su colección Especial BD, una edición en formato de libro cartoné de 144 páginas a todo color a un precio muy razonable. Un único volumen que recoge los 3 números que originalmente se publicaron en Bélgica entre 1999 y 2003 de la mano de Guy Delcourt Productions.

Una muy buena edición en tapa dura con un papel estucado de un gramaje aceptable que incluye 3 ilustraciones del autor, correspondientes a las portadas de los ejemplares aparecidos en Bélgica y un breve perfil del autor a cargo de Enrique Ríos.

Lo mejor: Kwaidan es una entretenida tragedia clásica con un dibujo extraordinario.

Lo Peor: Pese a su propuesta, sus notables recursos narrativos y su atractivo dibujo, es una historia previsible.

Ficha Técnica:
Título Original: Kwaïdan
Título: Kwaidan
Guión: Jung Henin y Lee-Jun
Dibujo: Jung Henin
Editorial Belga: Guy Delcourt Productions
Editorial Española: Planeta DeAgostini Comics
Colección: Especial BD
Formato Tomo: C5 (162x229) aprox.
Precio: 13,95 Euros
Nº de Tomos en Francés: 3
Nº de Tomos en Castellano: 1

2 comentarios:

El Peña dijo...

He visto el titular de la noticia en el RSS y me creía que era la reseña de la peli Kwaidan :S

Colorido se ve el cómic, eso es una cosa que se echa de menos en los mangas que nos llegan. Ayuda a transmitir en cada momento lo que el autor quiere reflejar de forma más directa. Pero claro, e$o $e paga.

Namenam dijo...

Para gustos los colores pero, a mi me parecio que la historia tenia una narración y unos cortes de ritmo, desesperantes. A parte de que, las relaciones sociales (el modo en que se tratan y conocen los personajes), por decirlo de alguna manera, no tienen ni pies ni cabeza, y son mas increibles que toda la movida fantastica.

Yo desde luego, acabe con la sensación de... "otro comic sobrevalorado y vacio de contenido" y me arrepenti de comprarmelo al poco de empezar a leer la historia.

Lo dicho, para gustos los colores.

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