2010-04-06

Reseña: Shibuya love hotel

No es fácil encontrar en el prolífico mercado del shojo en España títulos que reúnan sensibilidad, belleza, ritmo y, además, se muevan con soltura en la delgada línea que separa la adolescencia de la madurez de una manera que resulte atractiva tanto para chicas de quince años como adultos de más de veinte. Uno de esos pocos y destacados mangas es Shibuya love hotel, el cual, además de reunir las características ya mencionadas, cuenta con el sello inconfundible de Mari Okazaki, quien ha creado escuela con su estilo y sus características ilustraciones a color, conformando un cómic que no dejará indiferente a los aficionados al género.

Por Nisa Arce

Maruyama, el barrio donde todo es posible

El distrito de Shibuya, epicentro neurálgico de la ciudad de Tokio, da cobijo a miles de personas de toda condición, edad y estatus social. Desde hombres de negocios hasta tribus urbanas, Shibuya ofrece un rincón específico para todos ellos con el contraste de sus calles y barrios, que parecen estar destinados a un fin en concreto. Y entre todos estos, destaca el barrio de Maruyama y la calle de Dôgenzaka, la cual alberga decenas de love hotels, negocios que ofrecen variadas habitaciones a las parejas que deseen alquilarlas por horas con fines amatorios.

Dôgenzaka conforma un pequeño universo en sí mismo; infidelidades, encuentros esporádicos, reconciliaciones, rupturas y un largo etc. toman lugar en estos love hotels y conforman la esencia de este manga, cuyos tomos recopilan varias historias cortas autoconclusivas en los que se exploran las múltiples facetas del amor, desde la mera atracción física a la conexión íntima con otra persona, caminando sobre la fina línea que separa una amistad verdadera de lo sentimental. Por poner un ejemplo concreto, en el primer tomo de Shibuya love hotel el lector encontrará tres: el clásico affaire entre profesor y alumna, la búsqueda de comprensión y apoyo mutuo de dos alumnas de Instituto (cuya entrega roza lo yuri) y un desengaño que culmina con el encuentro de dos personajes que se unen para pasar juntos unas horas sin saber nada el uno del otro. Aunque dicho así, con pocas palabras, parezca que se están tratando tópicos más que vistos, la autora aporta un toque sutil que las hace genuinas y auténticas, creíbles y, por qué no decirlo, emocionantes, sin pecar de la sensiblería barata que tanto abunda en el denominado manga para chicas.

Yoshizumi, Yazawa y ahora... ¿Okazaki?

Hasta la irrupción de Ai Yazawa en el mercado del manga en España, la reina indiscutible del shojo fue (y lo seguiría siendo, de haberse mantenido el ritmo de publicación de sus nuevas obras), Wataru Yoshizumi. Una vez asentada la autora de las archiconocidas Nana e Historias de un vecindario, cabe preguntarse si Maki Okazaki está llamada a ocupar un puesto de importancia en el podio.

Razones no le faltan: su dibujo huye de la exagerada estilización de los personajes, especialmente los femeninos, recreando a chicas hermosas aunque corrientes, de ojos expresivos pero nostáligicos, opacos en comparación a los obrados por otras autoras que no dudan en llenarlos de brillos y demás adornos superfluos. Su andadura profesional por el mundo del diseño y la publicidad se refleja en su empleo sobrio de los fondos, que evidencian un exhaustivo trabajo de documentación in situ de los entornos en los que se desarrolla el guión, y en la importancia que se le da a la composición de las páginas, en detrimento de la sobrecarga de tramas, especialmente las de fantasía. Parece más propio del josei que del shojo; esta ambigüedad resume, en todos los aspectos, la esencia de su obra.

Su estilo es, en conclusión, elegante y sobrio, pareciendo dejar todo el protagonismo visual a sus estupendas ilustraciones, que consigue un impacto muy curioso al combinar los colores planos y brillantes con el que rellena las figuras con líneas de perfilado en tonos contrarios al negro. Un soplo de aire fresco y revitalizante.

Una mangaka de intensa trayectoria vital

Nacida Mari Kazaki Okazaki el 15 de junio de 1967, en Nagano, región de Kansai, se graduó en Bellas Artes por la prestigiosa Universidad de Tama. Su andadura profesional se inició en el mundo del diseño publicitario, siendo su primera incursión en el manga en el año 1993 con Tôchû Kâso. No fue hasta su boda en 2000 cuando, tras abandonar el que había sido su trabajo, decidió dedicarse exclusivamente al manga. Hasta el momento ha publicado en prestigiosas revistas como Cookie, de la editorial Shûeisha o la Feel Young, de Shôdensha. Una nota curiosa sobre su producción es que, si bien ninguno de sus mangas ha sido adaptado al anime, sí que han llegado a la gran pantalla en forma de película; en concreto, la primera de las historias que conforman el tomo uno de Shibuya love hotel.

Un nicho de mercado apenas sin explorar

La apuesta de Panini por este título responde a la necesidad de traer a España mangas que satisfagan las expectativas de las lectoras que empezaron a consumir manga shojo en la adolescencia y que, con el paso de los años, han seguido haciéndolo, aunque buscan historias algo más maduras, acordes a su situación actual. Son pocos, todavía, los lanzados por las editoriales nacionales, si bien estos cuentan con una muy buena calidad.

En el caso de Shibuya love hotel, su compra es altamente recomendable por varias razones: al ser historias autoconclusivas, son ideales para leerlas tranquilamente en cualquier momento, con un manejo de la trama que hace que su lectura sea ágil, adictiva y emocionante. Su estética, además, deja al lector sumido en una extraña melancolía que invita a reflexionar, a evadirse pensando que aunque la trama transcurre en Tokio, podría suceder en cualquier parte del mundo. Por algo el amor es universal en todas sus facetas, a cual más complicada.

Una buena edición con sobrecubiertas, traducción concisa, rotulación sin estridencias y un precio asequible, son motivos más que suficientes para que, cuanto menos, se le eche un vistazo la próxima vez que se acuda a una librería especializada o, en caso de que ya se haya mirado varias veces anteriormente, darle una oportunidad. Si la respuesta por parte del público es buena, quién sabe, puede que en un futuro no demasiado lejano el nombre de Mari Okazaki empiece a sonar con fuerza en nuestro país.

Lo mejor: Historias de calidad que dejarán buen sabor de boca a los más exigentes.

Lo peor: La introducción por parte del editor (de varias páginas) en el primer tomo debería haberse puesto al final, para no restarle protagonismo a la obra en sí.

Ficha técnica:
Título: Shibuya love hotel
Título original: Shibuya Maruyamachô
Guión: Mari Okazaki
Dibujo: Mari Okazaki
Editorial japonesa: Shueisha
Editorial española: Panini
Formato: rústica con sobrecubierta, 216 páginas B/N
Precio: 7,95 €
Nº de tomos en japonés: 3 (abierta)
Nº de tomos en español: 2 (abierta)

3 comentarios:

Jero-chan dijo...

Qué buena reseña. Habrá que echarle un vistazo a este manga ^_^

Dorianne dijo...

ME ENCANTARON! Jodei de verdad de la buena.

Arsénico dijo...

Genial reseña Nisa, como siempre!! A mi los dos tomitos me ENCANTARON (ya lo sabes!), ha sido uno de mis descubrimientos del año, el dibujo me parece atípico y precioso, y la manera de narrar de la autora original, fresca y emotiva.

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