La Mirada Japonesa: Deconstruyendo el amor
Fundación Japón en colaboración con la Semana de Cine Experimental de Madrid y el cine Ateneo de Madrid presentan la edición de febrero del 2012 del ciclo La Mirada Japonesa. Para esta ocasión se han elegido dos películas que nos ofrecen nuevas perspectivas acerca de un fenómeno tan complejo como el amor. Estas son Memorias de Matsuko de Tetsuya Nakashima y Kagerô-za de Seijun Suzuki.
El miércoles 1 de febrero se hará un pase a las 19:00h de Memorias, y el miércoles 8 de febrero a la misma hora Kagerô-za, en el salón de actos Ateneo de Madrid (C/ del Prado 21, Metro Sevilla). Con un precio de 3€, aforo limitado y después de la proyección habrá un breve coloquio.
En la película de Memorias de Matsuko, su director nos cuenta, con un deslumbrante estilo visual, la trágica historia de Matsuko, una mujer brillante que, tras caer en desgracia, vive una espiral de sufrimiento sólo compensada por su inquebrantable creencia en que algún día conocerá al hombre de su vida. Una película diferente en la que el drama se mezcla con el musical y la comedia.
En la segunda, su director, alcanzó en Kagerô-za su cénit. Un triángulo amoroso imposible permite a Suzuki experimentar con su inclasificable estilo para producir algunas de las imágenes más sensuales, perversas e impactantes de su carrera. Una forma diferente y única de explorar la psique humana que nos transporta a un sueño febril.
El miércoles 1 de febrero se hará un pase a las 19:00h de Memorias, y el miércoles 8 de febrero a la misma hora Kagerô-za, en el salón de actos Ateneo de Madrid (C/ del Prado 21, Metro Sevilla). Con un precio de 3€, aforo limitado y después de la proyección habrá un breve coloquio.En la película de Memorias de Matsuko, su director nos cuenta, con un deslumbrante estilo visual, la trágica historia de Matsuko, una mujer brillante que, tras caer en desgracia, vive una espiral de sufrimiento sólo compensada por su inquebrantable creencia en que algún día conocerá al hombre de su vida. Una película diferente en la que el drama se mezcla con el musical y la comedia.
En la segunda, su director, alcanzó en Kagerô-za su cénit. Un triángulo amoroso imposible permite a Suzuki experimentar con su inclasificable estilo para producir algunas de las imágenes más sensuales, perversas e impactantes de su carrera. Una forma diferente y única de explorar la psique humana que nos transporta a un sueño febril.
Fuente: Fundación Japon
























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